Vice Versa

Drogarse con los libros de Elena Ferrante

Par Rossana Miranda

Cuando llega la primavera me siento una huérfana literaria. El día parece tener más horas y yo siento que no sé qué hacer. Para sentirme menos sola, entre colores vivos  y recuerdos, leo. Añoro las novelas más recientes de los escritores a quienes siempre he leído y admirado. Daría mi reino por Night de Rodrigo Blanco o por Patria o muerte de Alberto Barrera Tyszka. Celebro los triunfos de estos autores venezolanos, aun sin leerlos, porque conozco la materia de la que están hechas sus palabras. No pudiendo nadar en esas páginas, me refugio en los libros que encuentro. Me emborracho de historias para olvidar.

Fue por eso que cuando mi colega Simona me dio un ejemplar de La amiga estupenda de Elena Ferrante lo acepté. Cuando tomamos café a mitad de la mañana, Simona y yo siempre hablamos de libros. Es una devoradora de títulos con buen gusto y atención, por lo que confió en ella.

Está vez me proponía un escritor que no existe. Elena Ferrante es una escritora sin rostro y sin sexo que, detrás de un nombre falso, se convirtió en un éxito editorial internacional. Dos millones de libros vendidos en todo el mundo, decenas de traducciones; un renacer para la literatura contemporánea italiana. James Franco posteó una foto, con el libro en mano, en la que se disculpaba por el retraso a la fiesta de los Golden Globe: “I know. I’m late to the party, but this book is amazing!!!”. Me llevé el libro que me dio Simona y, en una noche de despecho, me lancé en los brazos de una narrativa extranjera. Ahí comenzó la adicción. Nunca me imaginé que lo que me había dado no era una novela de 300 páginas sino una droga.

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Revista de Libros

La violencia según Elena Ferrante

por Martín Schifino

En sólo cinco años, desde la publicación de La amiga estupenda (2011), el primer volumen de lo que luego se llamó la «tetralogía napolitana», Elena Ferrante se ha convertido en la escritora italiana más celebrada del nuevo milenio, así como en el gran enigma de las letras contemporáneas mundiales. Como es notorio, nunca se ha mostrado en público, no revela su verdadero nombre, ni concede entrevistas salvo por escrito (y pocas). El anonimato ha alimentado toda suerte de especulaciones, pero las razones en que se apoya son poco misteriosas. Tal como ha expuesto en La frantumaglia (2003), una colección de cartas y ensayos tempranos, Ferrante cree que «el autor no tiene nada decisivo que agregar a su obra […], un organismo autosuficiente, que posee en sí mismo, en su factura, todas las preguntas y todas las respuestas». Cuando tantos escritores se agitan en redes sociales, columnas de prensa, coloquios o cuanta actividad les reporte algo de atención, esa confianza en la literatura suena casi radical.

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Harper’s Bazaar España

TODAS LAS AMIGAS DE LA MISTERIOSA ELENA FERRANTE

Escena de 'Thelma & Louise' (1991).

Nadie sabe quién es esta misteriosa autora que escribe con pseudónimo, pero su tetralogía ‘Dos amigas’ ha conseguido colarse entre los libros más adictivos y recomendados del momento.

A veces pasamos por la vida tan deprisa, que tiene que venir un libro a recordarnos qué es vivir. Cómo ocurre todo, tan rápido, tan imperfecto, tan leve y complejo. La literatura, cuando es grande, condensa en sus páginas la esencia de una época y sus anhelos. Dos amigas, la tetralogía de Elena Ferrante, consigue todo eso. Te pellizca en el estómago con tu propia finitud: esto es vivir, pelear y amar. Y todo pasa. También lo bueno pasará.

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El Asombrario & Co.

Volver a Elena Ferrante es volver siempre a la herida

por Sonia Fides

Imagen utilizada por la editorial Lumen para la portada del libro

La autora se detiene hoy en un café para fantasear sobre Elena Ferrante, pseudónimo de una escritora italiana, entre cuyas celebradas obras se encuentran ‘La amiga estupenda’ y ‘Las deudas del cuerpo’. “No hay mañana más luminosa que la que crea la imaginación…”. “Volver a Elena Ferrante es volver siempre a la herida”… Quizá de su privilegio de mezclar vida y muerte sin necesidad de que haya un certificado de defunción nazca su necesidad de ser discreta”…

Buscar la realidad donde sólo existe el capricho de alguien a quien no se conoce. Imaginar paisajes y movimientos. Calles que son inventadas para que los cuerpos inciertos encuentren su sombra. Descifrar habitaciones y el alimento que saldrá de ellas. Creer en las palabras de aquella a quien el destino convierte en un secreto.

No hay mañana más luminosa que la que crea la imaginación. Quizás por eso Elena Ferrante con su prosa exacta, con la feroz colmena emocional que ha construido a través de su tetralogía napolitana (La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y La niña perdida) haya dejado ciega a toda una generación. Nadie la conoce, pero todo el mundo la busca y cree en ella como cree en cualquier exégesis de la resurrección la madre de un muerto. Estoy segura de que San Pablo la maldeciría si fuese posible maldecir aquello que no tiene entrañas, ni corazón ni  mucho menos partida de nacimiento. Los misterios elevan a algunos individuos a lugares donde la gravedad no podrá acordarse de ellos.

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Notas desde algún lugar

Notas para leer el mundo: Italia

He comenzado a saltarme países en esto de leer el mundo (http://www.notasdesdealgunlugar.com/notas-para-leer-el- mundo/), me quedé estancada en Argentina (no voy a decir con quién, a ver si en otro momento le doy a ese autor otra oportunidad) pero mientras tanto me he ido encontrando con libros de otros países que me han devuelto las ganas de leer. Por eso he pegado ahora el salto hasta Italia, porque estas navidades entré dentro del mundo de Elena Ferrante y tengo que traerlo hasta aquí.

Así que esta vez no traigo sólo una novela sino nada más y nada menos que cuatro, una tetralogía (La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo, La niña perdida) que llevaba viendo en muchas librerías de Londres últimamente y que me tuvo abducida durante todas las vacaciones, unos libros de los que me gustó todo, la historia, los personajes, la forma de contar, la presencia siempre en el fondo de la ciudad de Nápoles.

(…)

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tv.acceso.com

Silvia Querini, Directora literària de Lumen

“La diferencia entre saga femenina, de las muchas que hay en el mercado y lo que pasa con Dos amigas, es Elena Ferrante, es como te cuentan lo que pasó, cómo un adjetivo puede cambiar toda una situación. Para mí es uno de los primeros clásicos del siglo XXI. Me imagino a mis lectores leyendo con soltura estos cuatro volúmenes dentro de 50 años”

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Todo Literatura

“La niña perdida” de Elena Ferrante

La niña perdida

La niña perdida” cierra la saga Dos amigas, de Elena Ferrante, una de las obras más brillantes de la literatura contemporánea, una joya literaria aclamada por la crítica y el público. La historia de una amistad entre dos mujeres que nace en Nápoles y llena los años más importantes del siglo XX.

La niña perdida cierra con broche de oro la historia de dos mujeres que nacieron a mediados del siglo XX en Nápoles y desde pequeñas fueron compartiendo una amistad compleja, con momentos de duda o ausencia, pero siempre cómplice. Lina y Elena son ahora adultas, y la vida de cada una de ellas ha sido muy distinta: Elena dejó Nápoles para casarse y convertirse en una escritora de éxito en Milán. Solo un amor de juventud que vuelve a florecer la devolverá a Nápoles, donde la espera Lina, que ahora es madre y además ha triunfado muy a su manera en el negocio local, convirtiéndose en una experta en informática.

Elena es la señora culta, Lina es en apariencia la mujer de barrio, ignorante y poco dispuesta al refinamiento, pero la inteligencia pura y la intuición están del lado de Lina. Los hechos se precipitan cuando, de repente, la hija de Lina desaparece: ¿asesinato, rapto, muerte? Nadie lo sabe, y el barrio murmura.

Desde entonces, Lina ya no es la misma y la locura la acecha. Todos –los hombres, las mujeres, el paisaje, la ciudad entera de Nápoles– se convierten en testigos del duelo de una madre que no sabe llorar y un buen día también desaparecerá, devolviendo al lector a las primeras páginas de esta espléndida saga en la que la escritura se pliega a los acontecimientos y se ajusta como un guante a la trama, con inteligencia y con emoción contenida.

Nadie sabe quién es Elena Ferrante, y sus editores de origen procuran mantener un silencio absoluto sobre su identidad. Alguien ha llegado a sospechar que sea un hombre; otros dicen que nació en Nápoles para trasladarse luego a Grecia y finalmente a Turín.

La mayoría de los críticos la saludan como la nueva Elsa Morante, una voz extraordinaria que ha dado un vuelco a la narrativa de los últimos años. El éxito de crítica y de público se refleja en artículos publicados por periódicos y revistas tan notables como The New York Times y Paris Review.

En 2010 Lumen publicó un volumen titulado Crónicas del desamor, donde se reunían tres novelas publicadas por Ferrante a lo largo de los años, dos de las cuales fueron llevadas al cine.

Luego vino esta saga, compuesta por La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y, ahora, La niña perdida, un cuarto volumen que cierra una obra destinada a convertirse en un clásico de la literatura europea del siglo XXI .

«No me arrepiento de mi anonimato. Descubrir la personalidad de quien escribe a través de las historias que propone, de sus personajes, de los objetos y paisajes que describe, del tono de su escritura, no es ni más ni menos que un buen modo de leer.» Elena Ferrante en una entrevista vía mail de Paolo di Stefano para Il Corriere della Sera.

Diario de Sevilla

Libros para releer 2015

-Ferrante: fieramente humana. Por Elena Medel

La niña perdida. Elena Ferrante. Trad. Celia Filipetto. Lumen. Barcelona, 2015. 544 páginas. 24,90 euros.

¿Qué rasgos buscamos en un libro inolvidable? La respuesta aguarda en la escena última de La niña perdida. Una descripción de la rutina de Lenù, la voz que narra, se transforma -sutil, inteligente, dos páginas apenas- en un desenlace con el que ya no contábamos, y en el que -sin embargo- todas las piezas encajan. Encajan la amistad y el amor, la ambición, la maternidad y el trabajo, y encajan también todos los elementos ajenos a la intimidad -por si los prejuicios- a los que Elena Ferrante atendió en volúmenes anteriores: la política y el compromiso, la creencia en la revolución individual frente al esfuerzo común. La tetralogía Dos amigas nos ha acompañado durante toda la vida de Lila y Lenù, nacidas en un barrio pobre de Nápoles en la década de los cincuenta; La niña perdida, el último libro, abarca el periodo más extenso -en torno a tres décadas-, reúne las piezas anteriores y añade el reencuentro con el pasado, que ya existe, y que daña, y que ajusta cuentas y se cobra deudas. En paralelo, la trama -llena de ambición en su sencillez- recorre medio siglo en la historia de un país cuyas diferencias y zozobras marcan, a su vez, las diferencias y las zozobras de sus personajes.

La niña perdida se lee desde el convencimiento de que la historia de las mujeres se entiende también como la historia de los hombres: de que lo femenino equivale a lo universal. Nos muestra a dos amigas que han alcanzado las metas que se propusieron, y que renuncian a ellas cuando descubren que nada de eso basta: Lenù a su matrimonio con un profesor universitario, Lila a la empresa de éxito que ha fundado. Se trata, en cierto modo, de la historia de un fracaso que Ferrante aborda sin piedad, porque en la vida real -el paisaje de su narración- no existen redención ni compasión posibles. La autora despliega una escritura finísima, en la que cuenta lo que quiere y como quiere: no necesita experimentar para asombrarnos. Sin digresiones, armada con la palabra exacta, Elena Ferrante se apoya en una historia poderosa por su veracidad, prodigiosa justo por todo eso, y en unos personajes -más allá de sus protagonistas- iguales a nosotros, fieramente humanos, con sus tragedias, sus miserias y sus felicidades mínimas.